Agni Vlavianos-Arvanitis (Grecia)

Aspectos bioéticos para el nuevo siglo


Creo que la discusión sobre la Bioética tiende a centrarse en la palabra-núcleo que es "bios", el significado de vida; en las últimas décadas el concepto de la Bioética estaba más centrado en los aspectos humanos, con todo lo relacionado con la práctica médica, la eutanasia, el trasplante de órganos, el problema del sida, la muerte, etc., pero ahora se ha visto que es un campo que se ha incrementado con la introducción la protección de los derechos del feto, la clonación, etc. Ha habido un desarrollo enorme en el campo de la Bioética con respecto a las últimas décadas, y por tanto tiene que haber dimensiones muy distintas en las que se incluyan otros aspectos que nos permitan dimensionar algunas de las respuestas de forma fácil y directa, y es desde las perspectivas de que miremos a nuestro entorno, a nuestro planeta y espacio como un pequeño punto en ese universo y de que todavía no comprendemos todas las explosiones y el polvo estelar. Todo lo que está ocurriendo por ahí fuera, en la periferia, lo conocemos a medias, pero ésta especie de mota de polvo que representa nuestro planeta, tiene o ha sido dotada de un don o de un regalo que hasta la fecha no posee ningún otro planeta o mundo universal, y es el don de la vida.

Entonces, el concepto más central, más nuclear de la Bioética es precisamente el promocionar la continuidad de la cadena de la vida para permitir que ésta se desarrolle a lo largo de los años y de los milenios, y como seres humanos tenemos que preocuparnos de forma continua con la visión antropocéntrica. Pienso que nos hemos hecho, que la raza humana se ha hecho muy arrogante, hemos perdido la perspectiva del tiempo entendiendo el tiempo como un conjunto de millones, cientos de millones de años en los que la vida, el bios, ha sufrido una serie de modificaciones; y nos encontramos con la paradoja de que la vida representa una eternidad, al tiempo que representa un segundo dentro de esa eternidad; por lo tanto, el ver cómo esa vida externa que nosotros contemplamos desde fuera de nuestros cuerpos tiene una réplica, una reproducción exacta en cuanto a su perpetuidad, etc., dentro de lo más pequeño de nuestro organismo que es la célula, con lo cual hay que entenderlo desde la perspectiva del milagro.

Por ello, no podemos ver o discutir aspectos bioéticos para el nuevo milenio que sólo estén relacionados con la existencia humana, porque entonces no podremos dar una respuesta que satisfaga a todos; ¿cómo vamos a llegar a una conclusión equilibrada cuando la propia sociedad esta desequilibrada? Los avances científicos, las tecnologías, el proyecto genoma humano, los procedimientos que permiten el diagnóstico prenatal, etc., nos han proporcionado como seres humanos un potencial tremendo en la búsqueda de soluciones futuras a problemas de hoy, pero un potencial que hemos dejado desarrollarse de una forma muy descontrolada; así que hemos visto cómo la tecnología, además del progreso de la ciencia ha traído con sigo una degradación del individuo como ser humano, como ser social; ha traído unas consecuencias muy negativas, y entonces hay que trabajar desde la perspectiva de aprovechar las bondades de los progresos tecnológicos y científicos en el sentido que mejore nuestra condición humana en todos los aspectos, tanto como seres biológicos que como seres sociales.

En consecuencia, la Bioética y las sociedades bioéticas como la nuestra tenemos la obligación de educar al público en la necesidad de implementar nuevos sistemas educativos, fuertemente arraigados en un sistema de valores eternos que han sido eternos hasta ahora, cubriendo el abanico educativo y formativo del individuo desde sus inicios de formación, es decir, protegiéndole y proporcionándole aquellos valores que van a permitir su supervivencia no sólo en lo social sino en lo humano y en lo universal; o sea, hay que procurar que el mensaje de la continuidad del bios, de la continuidad de la vida y la apreciación del regalo de la vida es el núcleo que tiene que servir de marco, de trampolín para todas las acciones futuras. Sabemos que hay tremendas amenazas para la vida, una de ellas puede ser el deterioro medio ambiental a escala mundial, y los expertos indican que si ese deterioro progresivo y dramático del medio ambiente, a mayor o más corto plazo, va a destruir la vida, ése bios del que hablamos, pues no existirá la vida. Por tanto, todos los aspectos bioéticos que estamos discutiendo no servirían de nada sino pudiéramos ser capaces de nuclearnos en torno a ese sistema de valores que relacionen nuestra existencia con la protección del medio ambiente, a la vez que interrelacionamos nuestra autoprotección y la protección del medio ambiente con la protección de los otros elementos que configuran ese ecosistema universal; porque sino hacemos esto, por una causa u otra vamos a vernos en un futuro no muy lejano donde la vida, tal como la entendemos dentro de su complejidad, se va a acabar. Todos sabemos que si seguimos al ritmo de deterioro medio ambiental que los expertos han detectado, sin hacer nada, sin que socialmente e individualmente tomemos parte activa en su resolución, no habrá milenio, no habrá vida. No podemos tampoco dejar una vida muerta, es decir, un planeta yermo como herencia y legado a nuestros hijos, por mucho que los desarrollos y los avances científicos y tecnológicos se consiga la protección de la vida como algo en lo biológico.

Por tanto, en la Convención de Asturias de Bioética se tomaron muchas decisiones; y hemos dicho que había que dar cobertura a muchos más aspectos y territorios de intervención humana, desde la arquitectura a la tecnología, desde el arte a la medicina. Si no combinamos y aunamos todo eso dentro de nuestra intervención bioética, no nos queda posibilidad ninguna y no merecería la pena. Gracias.

Creo que en la Bioética necesitamos ampliar el concepto que se tiene de beneficio como algo prioritario. Nos hemos olvidado de que los beneficios pueden ser un beneficio cultural, económico, mejor calidad de vida, mejoras de la medicina y por ende en la salud. Ahora sólo estamos valorando la palabra o el concepto de beneficio en términos económicos, y yo pienso que un papel importante de la Bioética sería el de dividir el concepto popular de beneficio en un nuevo concepto tridimensional que represente un campo abierto al estudio, de forma que podamos determinar, cuantificar y escalonar cuánto de ése beneficio puede ser aplicable a la salud, a la seguridad, etc.

ACTA Nº 2
GIJÓN (España), Reunión del Comité Científico de 27-28/11/98