Declaración de Gijón contra el Hambre y la Pobreza

VI CONGRESO MUNDIAL DE BIOÉTICA (SIBI) GIJÓN (España), 18 a 21 de mayo de 2009

Preámbulo

Recordando que la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece que:

  • Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros (Artículo 1), y que:
  • Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios (Artículo 25, párrafo1).

Considerando que la pobreza es una situación o forma impropia de vida que surge como consecuencia de carecer de los recursos o no poder acceder a ellos para satisfacer las necesidades humanas básicas, tales como la alimentación, la vivienda, la educación, la asistencia sanitaria y el acceso al agua limpia y potable, que inciden en un deterioro del nivel y calidad de vida de las personas. Considerando que la FAO, organización de la ONU para la agricultura y la alimentación, en su informe El estado de la inseguridad alimentaría en el mundo (SOFI), presentado en Roma en el año 2008, subraya que:

  • 1. La cifra total de desnutridos en el mundo se eleva ya a más de 1.000 millones de personas, 40 millones más que en el año 2007, y que según el Fondo de las Naciones Unidas para las Mujeres (UNIFEM) el 70% son mujeres.
  • 2. La crisis alimentaría que padecen muchos países aún no se ha resuelto, a pesar de que los precios de los alimentos han vuelto a caer a los niveles de principios de 2008.
  • 3. La actual crisis global económica y financiera puede conducir todavía a más gente hacia la pobreza y el hambre.
  • 4. La mayor parte de las personas desnutridas en el mundo vive en países en desarrollo, concentrándose el 65% de ellas en tan sólo siete países: India, China, la República Democrática del Congo, Bangladesh, Indonesia, Pakistán y Etiopía.
  • 5. No se está cumpliendo el objetivo de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación (CMA) de 1996 de reducir a la mitad la cifra de hambrientos en los países pobres en 2015, que requiere grandes inversiones de al menos 30.000 millones de euros anuales para la agricultura y la cobertura social. Convencidos y manifestando que una de las principales causas de la pobreza es la actuación negativa de los países ricos sobre las economías de los países pobres, debido al control que ejercen sobre los mercados internacionales.

Recordando que la probabilidad de ser pobre o moverse fuera de la pobreza depende de las condiciones del lugar donde se vive, teniendo en cuenta que en regiones con productos caracterizados por bajos niveles de valor añadido, el desempleo es alto, los salarios son más bajos y las oportunidades económicas son limitadas, además de que la segregación de determinados grupos sociales provoca la ausencia de servicios públicos, empleo y oportunidades.

Constatando que en la 34 sesión de la Asamblea General de la ONU de 1980 se acordó destinar el 0.7% del producto interior bruto para ayuda al desarrollo de los países pobres, sin embargo muy pocos han alcanzado esa meta, ya que la mayoría ha mantenido su ayuda oficial en alrededor del 0.3 %, por lo que con el paso del tiempo ha disminuido la proporción de recursos destinados a la ayuda al desarrollo.

Recordando que la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) indica que la pobreza se manifiesta de diferentes maneras, especialmente el hambre, las enfermedades, el analfabetismo, la falta de empleos, la exclusión y la discriminación social, que disminuir la pobreza es un objetivo esencial y una condición indispensable del desarrollo sostenible y que la UNESCO afirma que no ser pobre es uno de los derechos del hombre.

Denunciando que la pobreza afecta a los colectivos más frágiles (mujer, ancianos, discapacitados, etc.), y muy especialmente a los niños, ya que según el informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo 2009, divulgado por la UNESCO, millones de niños están "condenados a vivir en la pobreza" por el fracaso de los gobiernos en la lucha contra las desigualdades en la educación, fundadas en la renta, el sexo, la etnia o el lugar de residencia, lo que en 2006 se traducía en 75 millones de niños sin escolarizar y en 776 millones de adultos analfabetos.

Comprobando con preocupación la falta de cumplimiento de las metas establecidas por la Unión Europea en relación a las subvenciones destinadas a los países menos desarrollados.

Conscientes del incremento en la utilización de biocombustibles como posible solución para paliar el cambio climático, que encarece el precio de determinados alimentos y dificulta el acceso a los mismos en países subdesarrollados.

Verificando la escasa eficacia de la ayuda alimentaría, en forma de excedentes, enviada a países en vías de desarrollo, que no soluciona el hambre a largo plazo y además crea dependencia y no autosuficiencia. Teniendo en cuenta lo anterior expresamos la siguiente:

DECLARACIÓN

Reafirmamos

  • - Que todas las personas tienen derecho a disponer de los recursos suficientes para alimentarse adecuadamente.
  • - Que todas las personas tienen derecho al agua limpia y potable.
  • - Que todas las personas tienen derecho a una vivienda digna.
  • - Que todas las personas tienen derecho a una asistencia sanitaria suficiente que les permita unos niveles de salud adecuados.

Exigimos que las instancias correspondientes tomen las medidas necesarias para que se satisfagan los derechos antes citados.

Condenamos que los países ricos se han aprovechado de los recursos de los países pobres, y por ello:

  • - Pedimos que los países ricos aporten el 0.7% del producto interior bruto para ayuda al desarrollo para que estos países puedan salir de su situación de pobreza, tal como se acordó en la 34 sesión de la Asamblea General de la ONU en 1980.
  • - Pedimos la cancelación de deuda de los países pobres, ya que los países ricos han sido los grandes beneficiados de los recursos extraídos de los países pobres.
  • - Pedimos que los recursos naturales que tiene la Tierra sean repartidos equitativamente entre todos los países y que no sean utilizados de forma abusiva por unos pocos, los más poderosos.

Exigimos priorizar los cultivos destinados para la alimentación humana frente a los destinados a la producción de biocombustibles, así como la utilización de productos no aptos para el consumo alimenticio, tales como restos orgánicos, para la fabricación de dichos biocombustibles.

Exigimos la creación de infraestructuras, la innovación en maquinaria agrícola y la concesión de microcréditos en los países pobres, para fomentar la ganadería, la agricultura o cualquier otra actividad que permita obtener los recursos suficientes para llevar una vida digna.

En definitiva:

TENIENDO EN CUENTA LA ENORME CANTIDAD DE RECURSOS QUE NOS OFRECE LA TIERRA, NADIE DEBERÍA SER POBRE EN ESTE RICO PLANETA Adoptada por el Plenario del VI Congreso Mundial de Bioética el día 21 de mayo de 2009

Esta Declaración ha sido elaborada por:
Alberto Álvarez Saavedra, Cynthia Castrillón Álvarez, Covadonga Fernández García, Guillermo García Fernández, Inma González Díaz, Sofía Haltrup Muñiz, Lucía Robledo Granados, Silvia Rodríguez Rozada, Sergio Sánchez Cruz y Paula Santos Estrada (Alumnos del Real Instituto de Jovellanos, Gijón, España), con la coordinación de Hilario Mañanes Pérez (Profesor), la colaboración de Luis Vaamonde Portas (Asesor Técnico - Docente del Centro del Profesorado y de Recursos de Gijón) y el asesoramiento de Marcelo Palacios (Presidente del Comité Científico de la Sociedad Internacional de Bioética, SIBI).

(English)

Declaración de Gijón contra el uso de Armas Biológicas

IV Congreso Mundial de Bioética (Gijón, España, 2005)

ADVIRTIENDO

Que la dignidad humana es un atributo exclusivo de todos los seres humanos y su reconocimiento un derecho fundamental que es base de todos los derechos humanos y libertades fundamentales de cada persona y de toda la humanidad, que debe ser respetado y protegido.

Que la violencia de cualquier género -física, psíquica, emocional, moral, técnica, ambiental, social, económica u otras- es una conducta inaceptable, anti-social y contraria a la dignidad humana.

Que la guerra, el terrorismo, la violencia, el abuso de poder y el mal uso de la ciencia y la tecnología son perjudiciales para la Humanidad y que tales actos están aumentando en número e intensidad y a menudo se están llevando a cabo con total impunidad

Que el uso de armas biológicas y químicas es particularmente cruel por afectar indiscriminadamente a poblaciones civiles y está prohibido en múltiples documentos internacionales y regionales, tales como:

El Protocolo de Ginebra de 17 de junio de 1925

La Convención sobre la prohibición del desarrollo, la producción y el almacenamiento de armas bacteriológicas (biológicas) y toxinas y sobre su destrucción, que se abrió a la firma en 1972 y entró en vigor en 1975, Anexo a la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas nº 2826 (XXVI).

La Declaración Universal del Genoma Humano y los Derechos Humanos de 11 Noviembre 1997.

La Declaración "Compromiso Universal por la dignidad humana". II Congreso Mundial de Bioética SIBI (Gijón, España, 2002).

La Declaración Universal de Bioética y Derechos Humanos- 2005.

RECORDANDO el llamamiento del Comité Internacional de la Cruz Roja sobre Biotecnología, Armas y Humanidad.

AFIRMANDO que la dignidad individual y colectiva humana se niega:

Si permanecemos indiferentes a las agresiones a los países más débiles por parte de los más fuertes.

Si continuamos recurriendo al uso de la fuerza, incluyendo el terror, para resolver nuestras diferencias en vez de construir puentes de tolerancia, comprensión y comunicación constructiva

CONVENCIDOS de

Que todo ser humano tiene la obligación moral no solo de defender la dignidad, sino también la obligación de velar y denunciar los atentados contra la misma.

Que la Bioética reconoce una responsabilidad específica en denunciar las violaciones de la dignidad humana, y abogar por la proscripción del empleo de conocimientos, técnicas y medios biológicos para destruir y aniquilar a seres humanos y al entorno natural en que viven.

EXPRESAMOS el firme Compromiso de

Avanzar decididamente hacia un nuevo orden mundial justo coparticipado, corresponsabilizado, cooperativo, sostenible, equitativo y solidario para terminar con los conflictos armados, las guerras y el terrorismo.

Adoptar y fomentar las medidas y las actitudes individuales, sociales y políticas para vencer la intolerancia y la violencia en todas sus formas y para que se imponga el respeto efectivo de la dignidad humana

Abogar por la destrucción de toda arma biológica existente, rechazar estrategias militares con la convocatoria de profesionales biomédicos a colaborar en la elaboración, el empleo y fomento de armas biológicas, y condenar públicamente los incumplimientos de los acuerdos internacionales.

Solicitar la participación de representantes de la Bioética en las comisiones que elaboran y controlan estos acuerdos

Condenar la participación de expertos, técnicos y científicos en el desarrollo de armas biológicas

Condenar la incorporación de las instituciones de salud pública a planes para desarrollar programas conducentes a disponer de armas biológicas que, bajo la excusa de ser tácticas defensivas, pueden ser aplicados como represalia contra otros

Construir bases teóricas coherentes contra los argumentos que facilitan apoyo a las guerras religiosas, tortura, y la ética de las guerras.

Exigir (urgir) a todos los Gobiernos que lleven a cabo sin demora las acciones precisas para hacer efectiva esta Declaración.

Divulgar ampliamente el presente compromiso a través de todos los medios de difusión, reclamando su urgente puesta en práctica.

Aprobada por asentimiento por el Plenario del
IV Congreso Mundial de Bioética
Gijón (ESPAÑA), 25 noviembre 2005

(English)

Declaración «Sobre el VIH/SIDA»

II Congreso Mundial de Bioética (Gijón, España, 2002)

Considerando que esta Declaración se formula con los objetivos de establecer una base ética universal que proteja y garantice la dignidad, derechos y libertades fundamentales de las personas viviendo con el VIH-SIDA, conseguir la sensibilización de los pueblos ante los problemas de discriminación y rechazo, y subrayando la necesidad de la cooperación internacional a fin de que la humanidad entera pueda disfrutar de las aportaciones de la ciencia y la aplicación de la justicia.

Conscientes de que el uso inadecuado de la ciencia y el derecho, puede conducir a la amenaza de la dignidad del ser humano en ocasiones justificada por miedos irracionales, perjuicios, atropellos, abusos y violación de los derechos, y que más allá de las acciones políticas o meramente humanas el SIDA es una enfermedad más, y como tal debe ser asumida por todas las sociedades, sin perjuicio de género, raza, nacionalidad, sexo, religión, origen, ideología, preferencias sexuales, conducta o condición social.

AFIRMAMOS QUE:

  1. Cualquier acción dirigida a negar a las personas viviendo con el VIH-SIDA un empleo, un seguro, una vivienda y la asistencia socio-sanitaria y jurídica se considera discriminatoria y debe ser sancionada.
  2. No se podrá excluir, limitar, impedir o negar la participación en actividades escolares, colectivas, laborales, militares, sociales o de cualquier otra índole por la condición de ser portador del virus o enfermo.
  3. En ningún caso se debe realizar exámenes de detección de anticuerpos frente al virus del VIH sin que lo sepa la persona y dé su consentimiento una vez informada, garantizándose en todo caso, en el proceso de la toma de decisión, acto y confirmación, la ayuda psicológica, médica y social necesarios.
  4. Cualquier intervención en materia de salud sobre la persona no se efectuará sin el previo consentimiento informado y libre, principio de autonomía, estableciéndose en los exámenes de control y/o detección la conservación del anonimato, respeto de la intimidad y estricto cumplimiento de la confidencialidad.
  5. A las personas viviendo con el VIH no se les podrá aplicar ninguna ley de excepción, ni aún estando privados de libertad, reiterando que respecto a la ley y a la ciencia el SIDA es una enfermedad más.
  6. Los códigos éticos de los profesionales se basan en el principio de confidencialidad de los mismos entre sí y de éstos con las personas VIH/SIDA. El incumplimiento de esta obligación deontológica frente a terceros, y especialmente empleadores y gobernantes habrá de dar lugar a demanda.
  7. Cualquier referencia hecha por segundas personas sin consentimiento de la persona sobre su condición de VIH o enfermo de SIDA debe ser sancionada.
  8. La información sobre el VIH será tratada por los medios de comunicación de una forma objetiva, con un lenguaje claro y preciso, contribuyendo de este modo a construir una sociedad más justa y solidaria y, evitando las habituales tendencias al sesgo, el carácter sensacionalista y morboso que a lo largo de los años de evolución de la pandemia, desafortunadamente ha sido difundida a la población.
  9. El libre desplazamiento, residencia y obtención de documentación por diversas situaciones no estará supeditado a la condición de ser portador del VIH/SIDA.
  10. Las políticas gubernamentales y los planes de desarrollo económico de los países ricos deberán tener como objetivo primordial la responsabilidad de hacer disponibles los recursos y medios para que los países más pobres no pierdan más años de desarrollo en salud, bienestar y derecho a la vida.
  11. Se exige desestimar el carácter culpabilizador con el que se ha tratado y se trata a la infección por algunas sociedades civiles, religiosas, gubernamentales discriminando a la persona viviendo con el VIH-SIDA y su entorno, frenando yo evidenciando la puesta en marcha de programas de prevención, reducción del daño y educación para la salud los únicos mecanismos hasta ahora disponibles para detener esta pandemia.
  12. La investigación científica, la tecnología y el desarrollo de la industria farmacéutica se ponga al servicio de la humanidad.
  13. Una vida digna implica una muerte digna, siendo un derecho la voluntad anticipada de las personas con VIH/SIDA que estén capacitadas, pudiendo dejar disposiciones para un desenlace final, en el caso de encontrarse en una situación de enfermedad terminal.
  14. Es necesario potenciar la educación transversal formal y no formal que permita el acercamiento y desarrollo de conocimientos, habilidades y aptitudes desde la solidaridad y tolerancia hacia el VIH/SIDA.
  15. Se debe denunciar la falta de sensibilidad de grupos de presión así como de otros que no dudan en hipotecar su objetivo en aras del oportunismo económico y/o estatus social en pro de cambiar la alarmante situación del VIH en el mundo.
  16. La implantación de establecimientos específicos con la consecuente creación de guetos deberá ser perseguido.
  17. Se debe defender el concepto de autocuidado como co-responsabilidad y no como beneficencia.
  18. El interés y el bienestar del ser humano prevalecerá frente al exclusivo interés de la sociedad o de la ciencia, tal y como se establece en la Convención de Asturias de Bioética.
  19. En definitiva, las conductas universales se deben dirigir a la normalización, igualdad de oportunidades, derechos y libertades, con el objeto de garantizar la dignidad del ser humano.

(English)

Declaración «Alimentación en el mundo»

II Congreso Mundial de Bioética (Gijón, España, 2002)

Nosotros, los participantes en el II Congreso Mundial de Bioética:

Conmocionados por el inmenso número de personas que mueren de hambre y malnutrición cada año, lo cual constituye una emergencia global creciente de enorme escala;

Alarmados por la amenaza a la prosperidad global, a la seguridad y a la estabilidad que se ven representadas en la gran barrera que divide la sociedad entre pobres y ricos y la distancia cada vez más creciente entre los mundos desarrollados y los subdesarrollados.

Decepcionados por la actual tasa de reducción de solamente seis millones al año en el número de personas malnutridas, lo cual significa que no será llevado a cabo el propósito y el ánimo de la Cumbre de la Alimentación en el Mundo, como se reafirmó en la Declaración Millenium, de reducir a la mitad el número de personas malnutridas para antes del 2015.

Preocupados por el cada vez más decreciente énfasis concerniente a la alimentación, agricultura y desarrollo rural en los presupuestos y programas de la Ayuda al Desarrollo Oficial (Oficial Development Assistance) e Instituciones Financieras Internacionales.

Deseosos de una sociedad humanitaria global, democrática, equitativa, que respeta la dignidad humana de cada persona.

Recordando los esfuerzos multilaterales bajo los auspicios de las Naciones Unidas, tales como la negociación y adopción del Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad y el Tratado Internacional sobre Recursos Genéticos de Plantas para la Alimentación y la Agricultura y el desarrollo actual de pautas para la realización del Derecho a la Alimentación y un Código internacional de Conducta sobre Biotecnología; y, reconociendo la importancia de la bioética en todos los aspectos del desarrollo sostenible y en particular aspectos concernientes a la alimentación y agricultura.

HACEMOS UN LLAMAMIENTO a los gobiernos y a la sociedad civil para:

Justicia, Equidad y el Derecho a la Alimentación para Todos

Mantener el derecho a que todos tengan acceso a una alimentación segura y nutritiva, lo cual es inseparable del derecho a la vida;

Hacer efectivo el derecho humano fundamental al derecho a la comida, tanto a nivel nacional como internacional, a través del desarrollo de un conjunto de pautas voluntarias que apoyen los esfuerzos de las naciones para hacer real el derecho a la comida adecuada bajo los auspicios de la FAO, y tomando debida cuenta del derecho de todos a una alimentación adecuada, manifestando en las negociaciones WTO referidas en el Acuerdo sobre la Agricultura;

Asegurar el máximo acceso al agua limpia y condiciones de salubridad eficaces como un componente crítico de la seguridad nutricional.

Reconocer los riesgos para la dignidad humana y otros derechos humanos planteados por no preservar el derecho de los destinatarios o receptores de la ayuda humanitaria de efectuar una elección informada referente a la alimentación.

Reconocer que la igualdad de los derechos para todos, sin distinción de sexo, raza, lengua, religión o situación económica es fundamental para abordar los problemas económicos, sociales, políticos y humanitarios que debilitan la seguridad alimenticia.

Llevar a cabo los Derechos de los Agricultores como un factor fundamental que asegure los medios de vida sostenibles para los agricultores minifundistas de todo el mundo, y como una medida esencial para la conservación y el desarrollo sostenible de la diversidad biológica de la agricultura que constituye la base de todos los sistemas de agricultura.

Globalización y Desarrollo Sostenible

Tomar en consideración la interdependencia de las distintas regiones del mundo en producción agrícola y reafirmar la integridad de los bienes comunes globales que son la base de esta producción.

Reconocer que los monopolios sobre recursos globales clave, a través de mecanismos tales como derechos de propiedad intelectual, no contribuyen automáticamente a la reducción de la pobreza y pueden debilitar la igualdad de acceso de los recursos e información que es exigible para la seguridad global alimenticia;

Apoyar y estimular la rápida ratificación e implantación del Tratado Internacional sobre Recursos Genéticos de Plantas para la Alimentación y la Agricultura para asegurar la conservación continuada y el uso sostenible de materias primas de la agricultura asegurando a la vez el acceso libre para todos a estas materias.

Reconocer los graves efectos adversos del actual sistema de comercio mundial en los países más desfavorecidos, lo que ha limitado el acceso al mercado de sus productos agrícolas, a la vez que han sido inundados con productos subvencionados de los países más ricos;

Hacer todos los esfuerzos para asegurar que los más pobres y marginados del mundo, y en particular los de países en vías de desarrollo, reciben el apoyo suficiente para ponerse en condiciones de afrontar los desafíos del proceso de globalización económica y que no sean excluidos o perjudicados;

Comprometerse a enfoques multilaterales eficaces sobre los problemas mundiales, y conforme a este compromiso, asegurar la armonía en el desarrollo y puesta en marcha de acuerdos internacionales en todos los sectores.

Biotecnologías

Considerar que las nuevas biotecnologías son instrumentos poderosos con gran potencial en el desarrollo agrícola, pero que también plantean nuevos riesgos y por consiguiente deben estar sujetos a mecanismos reglamentarios aceptados internacionalmente.

Apoyar y promover la rápida ratificación y aplicación efectiva del Protocolo sobre Bio-Seguridad de Cartagena como un importante instrumento para los enfoques de la reglamentación internacional sobre la biotecnología.

Actuar para compensar el actual dominio del monopolio de nuevas biotecnologías que conduzca al desarrollo de tecnologías que son inadecuadas para los pobres y que pueda aumentar su marginalización.

Asegurarse de que la adopción de nuevas biotecnologías lleven al máximo los beneficios y minimicen los riesgos, y apoyen y fomenten el desarrollo posterior de un Código de Conducta completo sobre Biotecnología enfocado a maximizar los beneficios y minimizar los riesgos de las nuevas biotecnologías.

Reafirmar el importante papel que representan, el Codex Alimentarius, la Convención Internacional para la Protección de las Plantas y el Office Internacional des Epizooties, para proporcionar normativas eficaces, con base científica e internacionalmente aceptadas, sobre seguridad alimentaría, plantas y salud animal.

(English)

Declaración "Compromiso Universal por la dignidad humana"

"Compromiso Universal por la dignidad humana"

II Congreso Mundial de Bioética

(Gijón, España, 2002)

ADVIRTIENDO

Que la dignidad humana, en tanto que valor o atributo distintivo de la especie humana del que dimanan otros valores y derechos fundamentales del individuo y del colectivo, está reconocida o se alude a ella en documentos internacionales como:

  • la Declaración Universal de los Derechos Humanos (NACIONES UNIDAS, 10.12.48)
  • el Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales (4.11.1950)
  • la Carta Social Europea (18.10.61)
  • el Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos (16.12.66)
  • el Pacto Internacional de los derechos Económicos, Sociales y Culturales (16.12.66)
  • la Convención Americana sobre Derechos Humanos (22.11.69)
  • la Carta Africana sobre los Derechos Humanos y de los Pueblos (26.9.81)
  • el Convenio sobre los Derechos del Niño (20.11.89)
  • la Carta Árabe sobre Derechos Humanos (15.9.94)
  • las Declaraciones, Tratados y Protocolos de la ONU relativos a la Mujer (1967, 1974, 1977, 1993, 1999)
  • la Convención de ASTURIAS sobre Protección de los Derechos y de la Dignidad del Ser Humano con respecto a las aplicaciones de la Biología y la Medicina (Convención de Bioética del CONSEJO DE EUROPA, 4.4.97)
  • la Declaración Universal de la UNESCO sobre el Genoma Humano y los Derechos del Hombre (11.11.1997)
  • las Declaraciones, acuerdos o Protocolos surgidos de las Cumbres de Río (junio 1992), Kyoto (diciembre 1997), Montreal (enero 2000), y Johannesburgo (septiembre 2002) u otros análogos, y cuyos principios en general han sido incorporados a las Constituciones y al ordenamiento jurídico de la naciones democráticas, así como
  • la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial (13.7.67, sancionada y promulgada el 26.4.68)
  • la Declaración de Barcelona “Los Derechos Alimentarios del Hombre” (marzo 1992)
  • la Declaración Bioética de GIJÓN (I Congreso Mundial de Bioética, SIBI, 24.6.00)
  • la Declaración de CARACAS sobre Bioética (I Congreso Iberoamericano de Bioética, 9.2.01)

Que la plena dignidad humana es un atributo de la especie humana y su reconocimiento un derecho fundamental de cada persona y de toda la humanidad, que debe ser respetado y protegido.

Que millones de personas padecen hambre, falta de agua limpia y potable y de vivienda, enfermedades (con especial incidencia del SIDA), males y penurias debidos en muchos casos a la miseria y a carencias básicas fácilmente evitables que los convierten en incapacitados o los llevan a la muerte, mientras que los pudientes, la menor parte de la población mundial, disfruta de riqueza, abundancia y bienestar y hasta los despilfarra.

Que la naturaleza, la biodiversidad y el ambiente sufren un deterioro creciente y alarmante, con progresiva reducción de las zonas verdes y vegetales, exterminio de las especies animales, acumulación de las basuras que producimos en las zonas continentales y marítimas, así como su contaminación y la de la atmósfera, sin que se tome en consideración que son el hábitat, fuente de recursos y escenarios espirituales indispensables del ser humano.

Que la intolerancia y la violencia de cualquier tipo (física, psíquica, moral, técnica o social) es una conducta inhumana, irracional, anticultura y contraria a la dignidad humana.

Que el abuso de poder, las guerras y conflictos armados, el terrorismo, la persecución política o religiosa, la emigración forzada, la agresión a la variedad cultural y en particular a los pueblos indígenas, el racismo, la xenofobia, la marginación, explotación y maltrato de la mujer y la infancia, el abandono de las personas mayores, los egoísmos económicos y los poderes científicos y tecnológicos abusivos, son evidencias diarias de violencia que invaden todos los ámbitos de la Humanidad con intensidad creciente y muchas veces cometidas en la impunidad.

AFIRMANDO

Que la dignidad individual y colectiva es ficticia:

Si no impedimos que millones de personas desfavorecidas padezcan hambre, mala nutrición crónica y falta de agua limpia y potable.

Si consentimos que millones de personas sufran las enfermedades de la pobreza causadas por la carencia de alimentos, por el agua no limpia o en mal estado o por no disponer de las más elementales medidas de higiene y atenciones y prestaciones sanitarias.

Si no promovemos que todas las personas y a la edad adecuada tengan acceso a la educación, al trabajo debidamente remunerado y a la información puntual y veraz sobre cuantos asuntos les afectan.

Si no evitamos la discriminación de las gentes y los pueblos, el maltrato de la mujer y la infancia, el abandono de las personas mayores y los discapacitados y la agresión a las colectividades culturales, a sus identidades y a sus entornos vitales.

Si toleramos o fomentamos el racismo, la xenofobia, la discriminación por opción sexual, la persecución ideológica, religiosa, política o cultural y la emigración o el refugio forzados y la discriminación contra los inmigrantes.

Si permanecemos indiferentes a las agresiones de los países más débiles por los más fuertes.

Si no detenemos la degradación del medio ambiente, la aniquilación de la naturaleza y la extinción arbitraria de las especies (biodiversidad).

Si no logramos la humanización de la educación, las ciencias y las tecnologías, de modo que estas sirvan al interés general de toda la humanidad, en particular para que los más infortunados dejen de serlo.

Si continuamos recurriendo a las armas o el terror y no al diálogo constructivo y a la tolerancia para solucionar las diferencias.

CONVENCIDOS de

Que solo con la promoción, el respeto y el ejercicio efectivos de la dignidad humana en todas las partes del Planeta, por todos y para todos, serán posibles la convivencia en paz, la justicia social, la democracia, el pluralismo, la igualdad, la libertad, la seguridad, la intimidad, la fraternidad, la diversidad cultural y la conservación de la naturaleza a que todos los seres humanos somos acreedores y que debemos ofrecer a las generaciones futuras.

Que todo ser humano tiene la obligación ética no solo de asumir la defensa de la dignidad de la persona sino la obligación de velar y denunciar los atentados contra la misma.

La necesidad de hacer un llamamiento a los países para que firmen y ratifiquen a la mayor brevedad el Tratado Internacional sobre Recursos Fitogenéticos para la alimentación y la agricultura, y se lleve a cabo la utilización sostenible y la distribución justa y equitativa de los beneficios.

EXPRESAMOS el firme COMPROMISO de

Propiciar y potenciar las actitudes y conductas de respeto y protección de la dignidad humana y de la biosfera, de modo que lleguen a convertirse en un hábito cotidiano y universal y signo eficaz a favor de la libertad y de la autonomía responsables que hagan posible la convivencia pacífica como legado para las próximas generaciones.

Avanzar decididamente hacia un nuevo orden mundial justo, coparticipado, corresponsabilizado, cooperativo, sostenible, equitativo y solidario para terminar con la injusticia social, el hambre y la pobreza, el desmán económico, el desempleo, la persecución cultural, ideológica y/o religiosa, el analfabetismo, la marginación, explotación y maltrato de los inmigrantes pobres, la mujer y la infancia, los conflictos armados, las guerras y el terrorismo.

Emprender una reorientación en las inversiones en investigación, ciencia y tecnología buscando defender el derecho de todos los seres humanos a la alimentación y la protección de la salud, poniendo en marcha las medidas necesarias, y en particular facilitando que todos los seres humanos se beneficien por igual de los logros de las ciencias y las tecnologías en cuanto a la alimentación, la educación y la atención a la salud se refiere.

Proteger el medio ambiente, la naturaleza y la biodiversidad, y reparar lo más posible los perjuicios que les hemos ocasionado.

Emprender, en definitiva las medidas y actitudes individuales, grupales, sociales y políticas necesarias para acabar con la intolerancia y la violencia en sus distintas formas y para asentar el respeto efectivo a la dignidad humana como una cultura irrenunciable.

Exigir a los Gobiernos que lleven a cabo sin demora ni pretextos injustificables las acciones precisas para hacer urgente y efectivo este Compromiso.

Divulgar ampliamente este Compromiso por todos los medios de difusión posibles, y muy especialmente a través de los Comités y/o Comisiones Nacionales de Bioética, entre toda la población del Planeta, solicitando su toma en consideración y puesta en práctica.

Gijón (ESPAÑA), 4 de octubre de 2002
II Congreso Mundial de Bioética

(English)