Ante el problema del comienzo de la vida humana se plantean dos cuestiones fundamentales. ¿Cuándo empieza una vida humana, cuándo esa vida humana que ha empezado puede decirse que está ya individualizada? Esta problemática puede analizarse desde diversas perspectivas, aspectos biológicos, aspectos genéticos, aspectos embriológicos y aspectos filosóficos.

Desde el punto de vista biológico es importante señalar la continuidad de cualquier proceso que hace imposible distinguir con precisión el antes y el después, sin embargo esa continuidad es compatible con la emergencia de propiedades nuevas cualitativamente diferentes a las existentes en un momento anterior. Un ulterior comentario hace referencia al peligro del reduccionismo en biología ya que el “todo” biológico no es igual a la suma de las partes.

Desde el punto de vista genético resulta muy importante la consideración de que las dos propiedades que definen la individualización, propiedades de unicidad, ser único e irrepetible, y de unidad ser uno solo, no quedan definidas hasta los catorce días a partir del momento de la fecundación, coincidiendo con la finalización del proceso de anidación del blastocisto en las paredes del útero.

Desde el punto de vista embriológico las discusiones actuales comparan la valoración del embrión con relación al “término”, es decir, el individuo nacido.

Finalmente, desde el punto de vista filosófico es fundamental plantearse cuando el ser humano en desarrollo alcanza la sustantividad humana”.

ACTA nº 3
GIJÓN (España) 7 de mayo de 1999

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